Explicamos a continuación en qué se diferencian el concurso de acreedores y la Ley de la Segunda Oportunidad, incidiendo especialmente en cuándo resultan de aplicación uno y otro.
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Contacte con nosotros¿Qué es el concurso de acreedores?
El concurso de acreedores es un procedimiento concursal que se aplica cuando una persona, física o jurídica, se encuentra en situación de insolvencia, es decir, cuando no puede cumplir regularmente con sus obligaciones de pago.
Sin embargo, en la práctica, se habla de concurso de acreedores principalmente para referirse al concurso de personas jurídicas (sociedades sobre todo). De este modo, lo diferenciamos del concurso de persona física, del que vamos a hablar en el siguiente apartado.
En el concurso de persona jurídica, la finalidad es intentar la continuidad de la actividad empresarial o, al menos, asegurar que los acreedores puedan cobrar en la medida de lo posible. Si la empresa no es viable, el proceso termina con la extinción de la persona jurídica y la cancelación registral.
¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad?
Cuando hablamos de la Ley de la Segunda Oportunidad, en realidad hacemos referencia a la exoneración del pasivo insatisfecho (EPI), que es la aplicación del concurso de acreedores que la Ley Concursal establece específicamente para las personas físicas, sean particulares o autónomos.
Se conoce como Ley de Segunda Oportunidad porque, aunque se trata de un procedimiento regulado en la Ley Concursal, fue creado a través de la Ley 25/2015, de 28 de julio, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social.
Además, esta vía da una segunda oportunidad real a quienes han caído en una situación de sobreendeudamiento, permitiéndoles empezar de nuevo sin arrastrar deudas indefinidamente.
Entonces, ¿cuáles son las diferencias entre concurso de acreedores y Ley de Segunda Oportunidad?
La diferencia principal entre ambos procedimientos es el sujeto: el concurso de acreedores suele referirse a personas jurídicas, mientras que la Ley de la Segunda Oportunidad está pensada para personas físicas.
También se pueden destacar, no obstante:
- Su finalidad. En las empresas, el objetivo es preservar la actividad o liquidar el negocio ordenadamente, intentando que los acreedores cobren en la medida de lo posible. En las personas físicas, se busca que cancelen sus deudas y puedan empezar de nuevo (tiempo atrás se exigía que intentaran llegar previamente a un acuerdo extrajudicial de pagos con sus acreedores, pero este intento era frustrado con demasiada frecuencia y se eliminó este requisito).
- Su resultado. Cuando se trata de una empresa, el procedimiento concluye normalmente con la liquidación si no se logra un acuerdo. En las personas físicas, el proceso termina con la exoneración de sus deudas si se cumplen los requisitos legales.
¿Cuál es el procedimiento en la Ley de Segunda Oportunidad?
El proceso empieza igual que el concurso: el deudor presenta una solicitud de concurso por insolvencia. La clave está en que, tras la liquidación de su patrimonio, o incluso sin liquidarlo, si se compromete al seguimiento de un plan de pagos, puede solicitar al juez la cancelación de las deudas que no ha podido pagar (tienen que ser deudas exonerables, como lo son la mayoría, pero hay algunas excepciones que no lo son).
Eso sí, es imprescindible haber actuado de buena fe, entre otros requisitos específicos que establece la normativa.

